Ave
Fénix Ave fabulosa de enorme tamaño. Tenía forma de águila y ostentaba
un plumaje de fantásticos colores. Es originaria de Etiopia y
está relacionada con el culto al sol en Egipto, los antiguos griegos
le dieron el nombre de Phoenicoperus. Vivía en Etiopia hasta el
momento de su muerte.
Cuando sentía llegar la época de su defunción, formaba una pira
con plantas aromáticas como el incienso y el cardomomo. Aquí las
tradiciones discrepan tomando varias direcciones. La versión más
popular relata como el Fénix se tumbaba en la pira, la prendía
fuego y de sus cenizas surgía el nuevo Fénix.
Otra versión sin embargo, relata como el Ave Fénix una vez acostado
en la pira, muere impregnado por su propio semen. De aquí nace
el nuevo Fénix, que toma el cadáver de su padre y lo deposita
en el interior de un tronco de mirra hueco. Después transporta
el tronco hasta la ciudad de Heliopolis. En su viaje es acompañado
por un concurrido cortejo, compuesto por bandadas de aves de distintas
especies.
Cuando llega al altar del sol, en el templo de Heliopolis, deposita
a su antecesor sobre el altar. Un sacerdote del templo del sol
comprueba con un antiguo dibujo del Fénix la autenticidad del
animal y una vez hecha la comprobación, incinera al viejo Fénix.
Concluida la ceremonia, el nuevo Fénix regresa a Etiopía donde
vive alimentándose de gotas de incienso hasta el fin de sus días.
En la mitología griega el ave fénix representa el Sol, que muere
por la noche y renace por la mañana.