Pruebas realizadas en células pulmonares animales y humanas mostraron que el virus reconstruido conservaba las propiedades altamente letales que hicieron de esta cepa un flagelo de la humanidad en aquel tiempo.
Bajo alta seguridad
Científicos que trabajan en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Atlanta, Georgia, informaron que mantienen el virus en uno de sus laboratorios de alta seguridad.
El virus reconstruido mató con rapidez ratones de laboratorio y embriones de pollo cuando fueron inoculados con él. También creció de prisa en células pulmonares humanas cultivadas.
En contraste, la mayoría de los virus de influenza que infectan a humanos actualmente no muestran ninguna de esas características letales, indicó Terrance Tumpey, cuyo estudio se publicó esta semana en la revista Science .
El brote de 1918 fue la mayor de las tres pandemias de influenza que se produjeron en el siglo XX. Otro estudio de la revista Nature revela que el virus de 1918 era en efecto un virus de gripe aviar que saltó la barrera de las especies para atacar al ser humano.
Fuente: La Jornada Virtual |